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Evidencia del Tratamiento a Hombres
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Ciclo de la violencia intrafamiliar e intervención social

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Ciclo de la violencia intrafamiliar e intervención social

El fenómeno de la violencia intrafamiliar esta condicionado por factores que operan a distintos niveles, donde se insertan los patrones culturales que condicionan, legitiman o sancionan la violencia (Corsi, 1994). Abordar las características individuales desde la formación de la identidad masculina en relación directa al contexto en que se reproduce el acto violento, permitirá una cambio tanto en el hombre como en las personas y sociedad que lo rodea.       La literatura describe distintos comportamientos violentos, pero intrafamiliarmente un mínimo común denominador es el ciclo de la violencia de pareja, que consiste en tres fases que difieren en duración según los casos (Walter, 1999). Estos consisten en :

1-Acumulación de tensiones : es el periodo que antecede a una crisis, su extensión varia en cada pareja y puede prolongarse mucho , por lo cual en ocasiones resulta invisible. Se caracteriza por un leve comportamiento agresivo, con breves acciones violentas dirigidas habitualmente a objetos, lo cual es reforzada por un pequeño alivio de la tensión luego del acto violento. A medida que la tensión aumenta , se acumula y la violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja mediante el abuso verbal o físico en menor medida. Se tiende a minimizar y justificar las agresiones atribuyéndolas a factores externos. En esta fase el agresor no intenta controlarse, tiene cierta conciencia de lo inapropiado de su conducta, esto aumenta su inseguridad y el temor a ser abandonado, lo que refuerza sus conductas opresivas, posesivas y sus celos, trata de aislar ala victima de su familia y amistades e intenta ejercer el maximo de control (Ibíd)

2-Crisis o episodio agudo de violencia : Aparece la necesida de descargar las tensiones acumuladas, lo que se produce con destrucción y violencia. El nivel de ansiedad y temor en la victima ante la proximidad de una crisis y la creencia de que tras el episodio agudo llegara la calma, puede provocar que esta , generalmente de manera inconciente, lo propicie para tener algun control sobre la situación, la anticipación d la crisis se acompaña en la mujeres de sintomatología ansiosa y psicosomática como insomnio, inapetencia, cefaleas y alzas de presión( Ibíd.)

Durante el episodio de violencia en la victima suele primar  la sensación de que es unitil resistir o tratar de escapar, optando, en general, por no ofrecer resistencia. En el agresor prevalecen sentimientos de intensa ira y pareciera perder el control, sin embargo aín cuando tuviese la voluntad disminuida (uso de alcohol y otras drogas) la agresión es su propia elección.
Cuando finaliza el episodio violento suele haber un estado de shock que se caracteriza por la negación e incredulidad sobre lo ocurrido, es frecuente encontrar sintomatología de estrés post-traumático como miedo, angustia, depresión, desamparo, etc.
En ocasiones se busca ayuda, acompañado de sentimientos de desesperanza y ambivalencias como la ilusión de no ocurra un nuevo episodio; lo cual es acompañado por el arrepentimiento de la pareja, que propicia la entrada en la siguiente etapa (Ibíd).

3-Arrepentimiento y Reconciliación : esta etapa de calma se la denomina Luna de Miel , caracterizada por el arrepentimiento del agresor, las demostraciones de afecto y las promesas de no repetir el hecho. La tensión ha sido descargada, siendo este un momento muy deseado por ambos miembros de la pareja, pudiendo actuar como si nada hubiera ocurrido y comprometiéndose a buscar ayuda y no volver a repetir el incidente.
En esta etapa suele haber una mayor apertura del problema hacia el entorno, siendo posible propiciar una intervención (Ibíd.)

Este ciclo puede repetirse indefinidamente con el grave riesgo de generar una escalada de violencia, esta se define como un proceso de ascenso paulatino de la intensidad y duración de la agresión en cada ciclo consecutivo. El agresor no se detendrá por si solo, de no mediar una intervención, policial, judicial, psiquiatrita, social o la separación de la pareja. Mientras menor sea la intensidad de la escalada, menores serán los riesgos y mejores las posibilidades que tendrá una intervención (Sanchez, 2008).

El tratamiento en violencia intrafamiliar atiende principalmente a mujeres y parejas en la mayoría de los Centros de Salud Mental y Familiar de Chile (MINSAL, 2008), pero intervención en hombres con perspectiva de género fue conocida principalmente en el COSAM de Santiago durante los años 90.

El gran escollo para que los hombres concientes de la violencia accedan a un servicio de salud serán los horarios de sus labores remuneradas , ello en virtud de que priorizaran por el trabajo por sobre el cuidado de su propia salud y la de su familia (Valenzuela, 2008).

La Fundación, ofrece la oportunidad de atención de Lunes a Viernes desde las 14.00 a las 18.00 y los Lunes y Viernes hasta las 22.00 horas. Siendo una alternativa para los varones que trabajan, teniendo como único requisito la voluntad de cambiar.